Nota

De vez en cuando me digo: viejo, hace ya siete años que tu hermano se mudó a tu corazón. ¿Te acordás de ese dolor inflamable que te llevó a conmoverte hasta el fondo? ¿Te acordás del vigor que sentiste en la injusticia ajena, que es la propia?
 Poco después el papel se transformó en el lugar donde el Lobo se volvía hombre cada vez que llegaba un diluvio sobre tu alma y fueron procesos valiosos pero el tiempo rodó para que las cosas cambien. Hace realmente bastante que pasó ese tren que casi se lo llevó todo. Digo casi porque de este lado quedamos varios y la caminadora de la humanidad sigue prendida ¿Lo notaste? Hay amigos, hay amor, hay pequeños que llegan y viejos que se van, hay todavía injusticia aunque cierres los ojos, hay presente, hay memoria, hay futuro, hay oídos que precisan ser llenados, hay palabras que precisan ser leídas, hay bocetos que necesitan un motor y hay barcos que reclaman su tormenta. La tierra es un reloj que siguió latiendo. Contame, entonces, qué vas a decir si no te entregás, que vas a cantar si no amás, a quien vas a conmover si no te conmovés primero vos.


El único arte que existe es el que es auténtico.

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